EL IMPLANTE COCLEAR

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IMPLANTES COCLEARES

Cuando los problemas auditivos son tan profundos que la ganancia con audífonos no les permite escuchar el lenguaje en todas las frecuencias, existe la opción de los implantes cocleares (IC). Se trata de un dispositivo médico electrónico que sustituye la función del oído interno dañado. Al contrario que los audífonos que amplifican el sonido, los implantes cocleares realizan el trabajo de las partes dañadas del oído interno (cóclea) para proporcionar señales sonoras al cerebro. Estos complejos y avanzados dispositivos, tienen componentes externos e internos. Los primeros, reciben en un micrófono los sonidos ambientales o del lenguaje y un procesador especial los convierten en señales o pulsos eléctricos. Los componentes internos que se colocan quirúrgicamente bajo la piel detrás del pabellón auricular, reciben estos impulsos en un receptor-estimulador y los conducen de manera muy precisa y ordenada, según sus características de tonalidad e intensidad, hasta los electrodos que se colocan durante la cirugía, en el oído interno.

En realidad, el sistema auditivo, cóclea u órgano de Corti, vía auditiva y corteza cerebral- podrían ejemplificarse con un apagador de luz en el muro de una habitación, los cables ocultos en el propio muro y una lámpara que está en el techo. Si el apagador (órgano de Corti) no funciona y si además no se puede cambiar, los estímulos deben enviarse directamente a los cables que sí funcionan y que están intactos (vía auditiva), para que pueda encenderse la lámpara en el techo (corteza cerebral). Es así como puede activarse o reactivarse el sistema.

La cirugía de IC y el propio dispositivo, tienen un costo que pareciera ser elevado si no se toma en cuenta el excelente costo-beneficio al conseguir la inclusión social, laboral y de productividad de quien lo usa. Los centros de implantes deben contar con toda la infraestructura tecnológica y con recursos humanos idóneos. Asimismo, es necesario que los candidatos al implante coclear se seleccionen con gran escrúpulo, para lograr el éxito que puede y debe obtenerse. Si se siguen las reglas, los sordos pueden recuperar su audición y los niños sordos congénitos, tempranamente implantados, pueden recibir y comprender íntegramente los mensajes lingüísticos que reciben, desarrollar el lenguaje oral, adquirir el código escrito y abrir las puertas a una evolución totalmente normal.