¿CÓMO DIAGNOSTICAR?

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Los problemas conductivos, más accesibles por estar situados en el oído externo o en el oído medio, pueden resolverse en alto grado con tratamiento médico o con cirugía.

En el otro extremo, los trastornos de la vía auditiva y los centrales presentan retos y dificultades mayores, aunque por suerte son mucho menos frecuentes. Es por ello en particular, las formas de solucionar los problemas sensoriales; es decir, en los que está afectado el órgano de Corti, receptor nervioso de los estímulos sonoros.

Lo más importante en estos casos, sobre todo cuando se trata de niños, es la identificación temprana del problema. En el momento actual, esto es posible fácilmente desde el nacimiento, por medio del Tamiz Auditivo Neonatal (TAN), que también puede practicarse en los primeros meses de vida. Este procedimiento es rápido, confiable, económico y no es invasivo ni doloroso. Cuando con el TAN se sospecha la existencia de alteraciones auditivas, es indispensable confirmar el diagnóstico, para precisar el tipo y grado del problema. Idealmente, esto debe suceder alrededor del tercer mes de vida y, un poco más adelante, con datos confirmados y alrededor del sexto mes, iniciar la intervención temprana, adaptando prótesis auditivas convencionales.

La atención multidisciplinaria de estos casos:
Audiólogo, Otorrinolaringólogo, Pediatra y Terapeuta Auditivo-Verbal-, se debe conducir bajo seguimiento estricto, a la definición de si el menor puede y debe considerarse como candidato al Implante Coclear (IC).