¿QUÉ ES LA SORDERA?

¿QUÉ ES LA SORDERA?

La OMS define la pérdida de audición o hipoacusia como la incapacidad de oír tan bien como una persona cuyo sentido del oído es normal, es decir, cuyo umbral de audición en ambos oídos es igual o superior a 25 dB.

La pérdida de audición puede ser leve, moderada, grave o profunda. Afecta a uno o ambos oídos y entraña dificultades para oír una conversación o sonidos fuertes.

Las personas cuya pérdida de audición es entre leve y grave se comunican, por lo general, mediante la palabra y pueden utilizar como ayuda audífonos, implantes cocleares y otros dispositivos, así como los subtítulos.

Para las personas con una pérdida de audición más acusada los implantes cocleares representan una de las mejores soluciones.

Las personas ‘sordas’ suelen padecer una pérdida de audición profunda, lo que significa que oyen muy poco o nada. A menudo se comunican mediante el lenguaje de señas, lo cual los limita severamente en sus posibilidades de desarrollo personal y profesional.

La hipoacusia infantil en México: Un reto de Salud Pública.

En el caso de México, la OMS estima que, en todo el país, alrededor de 10 millones de personas tienen algún problema auditivo, de las cuales entre 200,000 y 400,000 presentan sordera total.

Asimismo, en México nacen entre 2,000 y 6,000 niños con sordera congénita cada año, se presentan al año más de 40 millones de episodios de otitis media en escolares y preescolares, y aproximadamente, 2 millones de adultos mayores tienen problemas auditivos discapacitantes.

Estas cifras comprueban que la sordera congénita es la causa más común de discapacidad neurosensorial en los recién nacidos, lo cual representa un importante reto de Salud Pública en nuestro país.

En este contexto, el Programa de Tamiz Auditivo Neonatal (TAN), enfatiza la necesidad de detectar y diagnosticar durante los primeros días de vida del recién nacido si presenta alguna deficiencia auditiva y, en caso de que exista, garantizar el acceso oportuno a soluciones de salud, puesto que un niño, diagnosticado y tratado oportunamente, podrá aprender a hablar y comunicarse como cualquier otro niño.

La importancia de la identificación temprana de problemas de audición radica en el hecho irrefutable de que, un niño que no oye no desarrolla lenguaje oral, por lo que le será prácticamente imposible aprender a leer y a escribir.

En pocas palabras, el lenguaje que haya logrado desarrollar un niño sordo a los cuatro o cinco años de edad, será el lenguaje con el que se pueda comunicar en adelante por el resto de su vida.

En México, el TAN no se aplica de manera adecuada, por una falta de información de los padres y, en muchos casos, de los propios profesionales de la salud; además de una reciente reforma en la legislación vigente que solo lo hace obligatorio y gratuito para los niños prematuros, cuando debería aplicarse durante los primeros tres meses de vida, a todo niño y niña nacido en el país.

Esto hace que, en muchos casos, un niño con pérdida auditiva no sea identificado hasta pasados los dos o tres años, lo cual, como ya se ha dicho tendrá un impacto directo en su calidad de vida de manera permanente.